Dejamos atrás a primera hora de la mañana la Metrópoli de Bangalore, en la
que descubrimos la ingente obra de construcción del Metro aéreo, para ir
entrando en zonas de cocoteros que han dado paso, cien kilómetros después, a
inmensos y preciosos arrozales y maizales. Una vez hemos salido de la autopista
nos adentramos en una zona frondosa que nos ha recordado a casa y luego a las
misiones más tradicionales y selváticas que conocemos de África. Estamos en
Mundgod.

La Comunidad de los Jesuitas de Mundgod abarca un área de unos sesenta kilómetros. Gestionan más de 300 Shangas agrupados en 15 comunidades y luego en una única Federación. Tienen una barbaridad de hostels (ni Karmelo se acuerda de cuántos) en los que atienden a más de 700 niños y niñas.
La Comunidad de los Jesuitas de Mundgod abarca un área de unos sesenta kilómetros. Gestionan más de 300 Shangas agrupados en 15 comunidades y luego en una única Federación. Tienen una barbaridad de hostels (ni Karmelo se acuerda de cuántos) en los que atienden a más de 700 niños y niñas.
Esta misma pregunta se les ha lanzado a las tres chicas de Mundgod
añadiendo si añoraban Anekal, que queda a 400 kilómetros de
los de aquí. Anil les ha adelantado por la derecha advirtiendo que “Cuando comen
y duermen están muy a gusto en Mundgod. Cuando les toca estudiar el pensamiento
se les va a Anekal. Con lo que pasan mucho rato allá”.
En cada uno de los hostel visitados en Mundgod hemos tenido el
correspondiente recibimiento y entrega de flores. Los demás, a los que no hemos
acudido, también estaban avisados pero nos ha llegado la hora de cenar y la
noche.
Nos hemos juntado de nuevo con Anil en la cena. Nos ha hecho un avance del
(intensivo) plan para mañana: Desayuno rápido a las 7:15. Salida a las 7:30.
Misa en una aldea de “africanos” a 15 kilómetros a las
8:00h. Desayuno fuerte en Mundgod posteriormente. Otras tres aldeas a
visitar. Anil D’Mello nos ha adelantado
(¿Amenazado?) que a última hora nos va a preguntar sobre nuestras impresiones
acerca de lo visto/vivido en Mundgod. Nuestra pregunta es qué querrá decir o
exponer en esta “invitación”.
No queremos acabar esta crónica sin comunicar que aquí en Mundgod se
celebra la reunión anual de todas (6) las misiones de Karnataka. Nuestra mayor
alegría ha sido encontrarnos con el Padre Melwin Mendonca, más joven y animado
que en anteriores ocasiones. Su Misión está a unos ochenta kilómetros de aquí.
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