El día de la Independencia de la India ha
sido el día de la fiesta y las primeras despedidas de Anekal. Hemos presenciado los
últimos momentos de la fiesta por el 67 aniversario del día de la Independencia
en el Hostel de las chicas y en el College.
Por la tarde, en los actos festivos, hemos sido protagonistas de un pequeño recibimiento en
común tanto de chicos como de chicas. Todo agradecimientos por su parte, como
es costumbre en ellos. La diferencia ha estribado en que nos han hecho unos
regalos. Nos han impuesto a cada uno de nosotros una bufanda y un collar de
flores. Este hecho ha sorprendido y emocionado a Chelo a quien se le han
escapado unas lagrimitas.
Chelo se lo ha pasado en grande. Hasta ahora
decía que no se podía sentar en el suelo pero hoy se le ha olvidado incluso esa
imposibilidad. Se le veía, feliz, en todas partes y con todo el mundo.
Aún no tenemos todas las respuestas a las
preguntas que traíamos ni a las que nos han surgido con este mapa de idas y
venidas del personal responsable de los niños, nuestros protagonistas.
Volviendo a la celebración, la tarde ha
resultado muy entretenida porque hemos disfrutado de un Programa de Juegos en
el que han participado chicos y chicas y ha sido dirigido por los ya conocidos
ex alumnos durante un par de horas largas y se ha visto interrumpido por una
lluvia que ha ido arreciando con el paso del tiempo.
La despedida de los chicos ha sido
agradable. Tienen o desprenden mucha fuerza emocional pero son otra cosa.
Durante el día, por ejemplo, las chicas estaban a tu lado y los chicos estaban
haciendo exhibiciones de fuerza con el mayor de sus cariños.
La cita ha concluido con un té. Eran las
cinco de la tarde y las chicas tenían que volver a su hostel. Eso ha supuesto
que nos hemos empezado a despedir de
ellas. Además tenían que irse porque los horarios son los horarios a pesar de
que la lluvia no cesara y tenían que dejar espacio a los chicos en el comedor
del hostel.
Nosotros también nos hemos marchado y
correspondido a una invitación que habíamos recibido por la mañana en misa.
Sashikala, la secretaria del CIRW, nos ha invitado a tomar café en su casa.
Hemos estado a punto de cometer el error de no ir porque se le estaba haciendo
tarde a Anil y llovía. El marido de Sashikala nos esperaba al final de un camino embarrado y, de por sí, tortuoso.
La casa era una finca rústica aislada y rodeada por un precioso terreno y
huerto de su propiedad.
Se había ido la luz en la casa, por la
lluvia, pero a la luz de las velas nos ha agasajado con un dulce delicioso, un
café suave y la presencia de toda su familia incluida una amiga de la hija
mediana. En casa viven, y estaban esperándonos, los padres de ella que no son
nada mayores. Este pequeño detalle rompe con una tradición en La India porque
el marido ha ido a vivir con los padres de ella.
Como ocurre en estos casos hemos conocido a
toda la familia mediante una foto de boda que presidía la sala de estar y
dormitorio. Nos hemos encontrado, enterado y quedado atónitos cuando hemos
sabido que su hermana mayor y única soltera es Sushila una de las dos coordinadoras de las aldeas (nosotros la consideramos la
jefa del CIRW, de hecho es la que más tiempo lleva).
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